Buscando en
la web encontré un artículo, “Formación docente en
TIC: ¿El huevo o la gallina?, donde se plantean algunas preguntas que
han aparecido en varias de nuestras conversaciones de clases: “¿Las propuestas
de capacitación existentes apuntan a una transformación de las prácticas
aúlicas a partir de las incorporación de las TIC o promueven sólo el reemplazo
de las viejas herramientas educativas (pizarrón, cuaderno, diccionario, manual,
etc.) por tecnologías más modernas, dentro
del mismo esquema pedagógico de la escuela de la sociedad industrial?”*.
Para el
autor, David Levis, la presencia de las TICs, muchas veces material en otras
simbólica, no ha modificado de manera significativa las prácticas en el aula,
ya sea por la ausencia de innovación pedagógica, como la consecuencia de
políticas orientadas primordialmente orientadas al equipamiento informático y
la insuficiente formación docente en este campo, siendo el talón de Aquiles de
la incorporación de las TIC en educación**.
Lo que me
parece interesante del artículo, más que el desarrollo de éste en sí mismo, ya
que se centra en las distintas políticas asociadas a la implementación de las
TICs en el contexto argentino, es una de las preguntas que se plantea y que
quiere poner en discusión con ustedes: “¿Es posible encarar un uso innovador de
los medios informáticos en los procesos
de enseñanza y aprendizaje sin incorporar plenamente estos usos en los
programas de formación docente?”
*Esta
pregunta se complementa con la reflexión de un post anterior en torno a las
recomendaciones que entregaba la UNESCO para la capacitación docente entregada
por la red Enlaces.
** Si bien el artículo se desarrolla en el marco de la realidad, hay varios ejes reflexivos que se permiten hacer una relación con el caso chileno, pero que no desarrollaré aquí, para lo cual recomiendo la lectura completa del artículo.

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