Continuando con las ideas principales que puede aportar el libro "Cómo valorar la calidad de la enseñanza basada en las TIC: Pautas e instrumentos de análisis" a la reflexión en torno a las temáticas del magíster, los autores señalan que existen diversas formas de abordar la temática de las TICs, pero que cualquier visión trae implícito un posicionamiento teórico concreto, siendo esto sumamente importante porque desde el foco con el cual entendamos qué es aprender y enseñar, definiremos aquello que es relevante evaluar.
En el
capítulo 3, los autores desarrollan la perspectiva teórica desde la cual
entenderán el tema de la calidad del uso de TICs: en este caso, la
constructivista. Esta visión se sustenta en la articulación del constructivismo
de orientación socio-cultural de autores como Vigotsky y el constructivismo
cognitivo de Piaget. Así, el aprendizaje es entendido como un proceso de cambio
interno de las representaciones mentales del alumnos sobre los contenidos
objetos de enseñanza y aprendizaje, sosteniéndose también en que la dinámica de
proceso de cambio resulta indisociable de la dinámica de los procesos
comunicativos y lingüísticos que, como soporte y “andamiaje” de ese proceso de
cambio, establecen y desarrollan conjuntamente profesores y alumnos. La
construcción de conocimiento se entiende así como un complejo de relaciones que
se establecen entre tres elementos: el alumno, contenido y el profesor. Este
triángulo interactivo será el núcleo básico para comprender los procesos
formales de E-A.
En el
contexto del aula, este triángulo se concreta en la interactividad, entendida
como la articulación de las actuaciones de profesor y alumnos en torno a una
tarea determinada. Aquí el estudio de las formas de organización de la
actividad conjunta es el instrumento esencial para el estudio empírico de los
procesos de construcción de conocimiento en el aula. De este modo, el objetivo
del análisis de la interactividad no es otro que la identificación y
comprensión de los “mecanismos de influencia educativa”, o sea, las maneras en
que los profesores logran ajustar los procesos de ayuda educativa en relación a
los procesos de construcción de conocimiento, donde no es posible definir de
una vez estrategias tipo a desarrollar en el aula, dada la diversidad del
alumno y sus aprendizajes.
Contextualizando
esta reflexión en el uso de las TICs, lo relevante es analizar en qué medida
los recursos tecnológicos transforman y optimizan la interactividad en el aula.
Por tanto, el foco estaría en los usos pedagógicos de los recursos tecnológicos
como mediadores entre los elementos del triángulo interactivo, no en la
herramienta en sí misma. Esta reflexión supone relevar la importancia de
investigar las maneras en que las TICs se utilizan efectivamente en el aula,
prácticas pedagógicas, y el grado en que eventualmente transforman esa práctica
del aula.
Bajo la
reflexión que plantean las ideas principales del capítulo ¿Cómo es posible realizar
este “ajuste de la ayuda” educativa en el uso de las TICs? ¿Qué consecuencias en relación al tipo de
relación alumno/profesor supone asumir un enfoque constructivista en torno al
aprendizaje? ¿Pueden las TICs complejizar o facilitar el orden, la autoridad y
el trabajo docente? ¿El uso de las TICs presupone la utilización de un modelo
constructivista de aprendizaje por parte del profesor? ¿Es esto efectivo en la
realidad, en la práctica docente?

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